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Cómo evitar que el aire acondicionado dañe el oído

20 julio, 2021

aire acondicionado y oído
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Las altas temperaturas que se registran en muchos puntos de España durante el verano hace que el aire acondicionado sea el remedio más utilizado en viviendas y puestos de trabajo. No obstante, un mal uso (o abuso) de este sistema de climatización puede comportar problemas para nuestra audición. En el siguiente post te explicamos cómo evitar que el aire acondicionado dañe tu oído.

El uso de sistemas de aire acondicionado tienden a reducir la humedad, produciendo un ambiente frío y seco. El doctor Juan Royo, especialista de la comunidad de salud auditiva Viviendo el Sonido, “los procesos irritativos o inflamatorios que se producen en las vías por permanecer en estos lugares afectan también a los oídos”. De hecho, al resecarse también las fosas nasales, es más fácil la entrada de bacterias por la nariz que luego pueden llegar al oído medio y derivar en otitis en el oído medio. Es muy aconsejable colocar recipientes con agua en las zonas climatizadas con aire acondicionado para regular mejor la humedad de las estancias.

También los cambios bruscos de temperatura (por ejemplo venir de la calle y entrar en un espacio con aire acondicionado) tampoco ayudan, pues pueden provocar resfriados, puerta tradicional de aparición de las otitis. Y por supuesto, hay que evitar ponerse, sobre todo los niños, delante de la salida directa del aire acondicionado.

Cómo proteger el oído del aire acondicionado

Un primer elemento clave para regular de forma correcta el aire acondicionado y evitar daños a nuestro oído es evitar que la temperatura baje a menos de 22ºC. Además, como señalábamos antes, es muy útil recurrir a humidificadores o recipientes con agua para evitar que los ambientes se resequen.

También hay que evitar dormir con el aire acondicionado encendido, ya que la temperatura corporal desciende cuando estamos dormidos, lo que deja al organismo en una situación de vulnerabilidad. Especial precaución en este sentido con los bebés, ya que no regulan la temperatura del cuerpo y puede afectarles un exceso de frío y de sequedad ambiental.

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