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El verano, tus vacaciones….y tu oído

26 junio, 2013

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Ya estamos inmersos en un nuevo verano. Dicen que quizás este año no sea tan caluroso. Pero seguro que acabaremos bañándonos en la piscina o el mar, yendo de vacaciones en coche o avión, saliendo por la noche o utilizando el aire acondicionado en casa. Situaciones comunes al verano y las vacaciones, pero con un riesgo asociado para el oído si no se toman en cuenta determinadas precauciones y consideraciones. Cuatro de cada diez personas acaban sufriendo problemas auditivos. Y la verdad, las otitis y los taponamientos no son los mejores aliado para el verano.

En el mar y la piscina
Nada más refrescante que un buen baño en la piscina o el mar. Pero a veces, los chapuzones traen sorpresas desagradables. Por ejemplo la denominada otitis externa, también llamada oído de nadador. Se trata de una infección del canal auditivo externo causada por la entrada de hongos o bacterias, y que se produce al exponer los oídos a humedad excesiva y continua, esto es, al bucear o nadar con la cabeza bajo el agua. Esta dolencia, más común en niños y jóvenes, provoca dolor, inflamación, picazón y secreciones en el oído. Conviene acudir rápidamente al otorrinolaringólogo; cuando es tratada correctamente por el médico nomalmente desaparece al cabo de 7 a 10 días. Una posible solución es el uso de tapones de baño (llamados catamaranes), que sellan el conducto y el pabellón del oído y lo protegen de posibles infecciones.
Otro problema común en verano son los taponamientos de oídos, ya que la cera acumulada en el oído absorbe el agua durante el baño, hinchándose y provocando así la formación de un tapón. Pero ojo, no utilicemos elementos punzantes o bastoncillos para retirar la cera, ya que pueden lastimar la piel del conducto auditivo e incluso alcanzar el tímpano. Una visita al médico será la mejor solución. Y la más rápida.

De viaje
En el coche, de ruta para nuestro destino, cuidado con las corrientes de aire: tener la ventanilla del coche bajada mientras se conduce incrementa el riesgo de contraer infecciones como la otitis, debido al exceso de aire en el canal auditivo.
Y si volamos, el despegue y aterrizaje pueden ser molestos para nuestro oído, ya que las trompas de Eustaquio tratan de regular la presión del aire que entra en el canal auditivo para que éste no se dañe, lo que nos provoca una molesta sensación en nuestros oídos. Para  facilitar este proceso y disminuir esa incómoda molestia, similar a la producida al escalar una montaña o al zambullirse en el agua, es útil bostezar, espirar aire por la nariz o mascar chicle. Ah, y mejor no dormirse ni en el aterrizaje ni en despegue…
En el caso de volar con bebés o niños pequeños, es recomendable durante el descenso alimentarlo o bien que tenga el chupete.

De marcha
En verano y en vacaciones salimos más de fiesta. Apetece. Pero no quita que recordemos que el exceso de exposición a decibelios causa problemas puntuales y puede que crónicos. Por tanto, si no estamos al lado de los altavoces, mejor…

El mantenimiento de los audífonos
El principal enemigo de las ayudas auditivas en los meses de verano es el exceso de sudoración. La mayor transpiración de la piel en esta época puede perjudicar al audífono, por eso es muy recomendable limpiarlo regularmente con productos adecuados como sprays, toallitas y deshumificadores.
Otro factor a tener en cuenta es el exceso de calor: no debemos dejar las ayudas auditivas en el coche o tras un cristal en un día de mucho sol, pues algunos de sus componentes sensibles podría deteriorarse defintivamente.
¿Y si se nos moja el audífono por accidente? Pues lo ideal es secarlo rápidamente con un pañuelo de celulosa. Si ha permanecido demasiado tiempo en contacto con el agua, lo ideal será consultar a nuestro audioprotesista. Y si se ha mojado en agua salada, deberemos enjuagar nuestro dispositivo en agua dulce antes de secarla. Y claro, consultar luego al especialista.

Y cuidado con el aire acondicionado
Sí, porque si bajamos mucho la temperatura, podemos causar la aparición de otitis media, una infección que es más común durante los meses de invierno.

 

 

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