
Las altas temperaturas aumentan el riesgo de otitis y acúfenos.
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España lleva un verano especialmente caluroso. De hecho, la propia Agencia Española de Metereología (AEMET) ya alertó de que este verano subirían especialmente las temperaturas debido a una ‘ola de calor’, que parece interminable Este calor excepcional afecta sin duda a nuestra salud, audición incluida. En el siguiente post te damos más detalles de cómo proteger tus oídos de la ola de calor.
El verano es la época en la que proliferan más casos de otitis externa. El motivo es que la combinación de calor y humedad (esta última debido a baños en playas y piscinas) altera el ph de la piel de nuestro conducto auditivo externo y, por consiguiente, su mecanismo de defensa, lo que abre la puerta posibles infecciones de oído. Esa humedad se estanca y, debido a las altas temperaturas, favorece la aparición de microorganismos que causan la otitis. Por tanto, si en un verano ‘normal’ las otitis son un riesgo, en el que nos ocupa, con una ola de calor sahariana, este riesgo se multiplica.
La mejor manera de proteger tus oídos de la ola de calor es evitar precisamente salir en las horas de más incidencia, que son las centrales del día -de 12 a 16 horas. Y en caso de hacerlo para ir a la playa o piscina, es clave secarse muy bien los oídos tras cada baño, recurriendo incluso, si es necesario, a tapones o protectores auditivos.
El exceso de calor también aumenta el número de casos de deshidratación. Y cuando esto ocurre, la falta de ingesta de agua también puede provocar acúfenos, debido sobre todo a la disminución del volumen de sangre en circulación y a la tensión arterial baja. Por tanto, es clave beber agua e hidratarse, especialmente en episodios de olas de calor como el actual, incluso aunque no tengamos sed.
En el caso de las personas con pérdida auditiva que utilizan audífonos, la ola de calor también puede ser una fuente de problemas si no se toman unas sencillas precauciones. La primera, evitar precisamente la exposición a altas temperaturas para evitar una sudoración excesiva que pueda causar filtraciones en el dispositivo. Y la segunda tiene que ver con el lugar donde guardamos los audífonos cuando no los usamos: hay que evitar lugares cerrados, acristalados y donde el sol incida directamente sobre el estuche donde los guardamos.
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