
La pérdida auditiva repentina suele ser temporal y casi siempre afecta a un solo oído
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La pérdida auditiva repentina temporal, también conocida como sordera súbita, se produce cuando, de forma abrupta e inesperada, perdemos nuestra capacidad auditiva habitual. Los sonidos quedan entonces silenciados o amortiguados, lo que implica dificultades evidentes para seguir conversaciones y relacionarnos con nuestro entorno. La pérdida auditiva repentina suele ser unilateral, es decir que afecta, en un 90% de los casos, a un solo oído.
La pérdida auditiva repentina se produce cuando el sonido no llega al oído interno o bien llega pero no puede procesarse luego en el cerebro al haber daños en esta parte del oído. Aunque las causas de este hipoacusia pueden ser varias y simultáneas, si que hay algunas más comunes o habituales:
El principal síntoma de la pérdida auditiva repentina es la incapacidad de oír los sonidos de forma correcta. Dependiendo también del grado de afectación, este tipo de hipoacusia se suele caracterizar por:
Si notamos que hemos pérdido audición de forma repentina, debemos acudir al otorrino de inmediato. Como siempre, el tratamiento temprano es clave para conseguir una recuperación total o casi completa. El médico especialista es quién determinará la causa de esta sordera súbita y, en función de esta, determinará el tratamiento más adecuado, ya sean antibióticos o incluso cirugía. En aquellos casos en los que la pérdida de audición no puede revertirse o no de forma total, los audífonos pueden ser el tratamiento más efectivo.
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