Noticias

11/01/2018

Beneficios de la lectura en la Tercera Edad

Leer fomenta la imaginación y fortalece y mejora la memoria

Sandra García Castañeda

Sandra García Castañeda

Psicóloga del Instituto Barcelona de Psicología

Muchas personas, tras la jubilación, no saben exactamente qué hacer con su tiempo libre ni qué actividades de ocio llevar a cabo en su día a día. En este post te proponemos la lectura como hábito.

La lectura como hábito

Leer es una ocupación recreativa muy beneficiosa ya que, entre otras cosas, fomenta la imaginación y fortalece y mejora la memoria en este periodo de la vida. Los efectos positivos de la lectura son sin duda importantes a cualquier edad, pero podríamos decir que durante la Tercera Edad los beneficios son incluso más valiosos si cabe, aportándonos una gran sensación de bienestar.

Si siempre se ha tenido el hábito de leer, continuar con ello no será difícil. Sin embargo, si es una afición que, bien por falta de tiempo o por falta de interés, nunca hemos iniciado, vale la pena intentarlo. No es cuestión de presionarnos, lo ideal será incorporarlo poco a poco a nuestra rutina diaria con el objetivo de disfrutar.



La lectura implica ejercitar diferentes áreas del cerebro a la vez. Requiere un trabajo de atención, comprensión y retención de la información para recordarla más adelante y reflexionar sobre ella. Es un medio excelente de vivir nuevas experiencias y crear nuevos recuerdos.

Por otra parte, la lectura nos contagia de emoción, nos estimula y fomenta nuestra curiosidad. La oportunidad de introducirnos en la vida de los personajes, conocer otras circunstancias y problemáticas, poder imaginar lugares lejanos y exóticos, etc. Hará que trabajemos y desarrollemos nuestra imaginación.

Algunos consejos para hacer de la lectura tu nuevo hábito preferido

  • Hazte con textos y libros diferentes. Si no los tienes a mano, puedes adquirirlos en cualquier librería, pedirlos a familiares y amigos o solicitar un préstamo en tu biblioteca pública más cercana. Si te estás iniciando será preferible que escojas un libro con pocas páginas y letra grande, para que la lectura sea más cómoda y ágil.

  • No es necesario que sean grandes novelas. ¿Qué te interesa? ¿Quizás la cocina, la historia, la jardinería, la política? Cualquier libro o revista es válido siempre y cuando sea de tu interés y te contagie la motivación por seguir leyendo. Servirán libros de texto, novelas cortas, periódicos, revistas, etc.

  • Elige bien el momento y el lugar. Si eliges la última hora del día y decides ponerte a leer en tu cama, posiblemente te quedes dormido y no consigas pasar de la segunda página. Intenta escoger un momento del día en el que te sientas despierto y animado. Elige un lugar luminoso de tu hogar o acerca un flexo para que no tengas ninguna dificultad para ver con claridad el texto que has escogido.

  • No te fuerces, no es una obligación. No es necesario que leas todo el libro de una sentada, puedes leer a intervalos y dejar de hacerlo cuando sientas que no estás tan concentrado. Es mejor leer pocas páginas al día que intentar avanzar muy rápido, cansarse y no volver a abrir el libro hasta varias semanas después. Tampoco es necesario que lo finalices si a medida que vas leyendo ves que no te interesa tanto como esperabas. No pasa absolutamente nada. Intenta encontrar otro libro que te resulte más interesante, de la misma temática o diferente.

  • Comparte tu nuevo hábito. Seguramente, tras varias semanas leyendo, notarás como no solamente no es un sacrificio o un deber autoimpuesto, sino que disfrutas enormemente de tus momentos de lectura. En ese momento, es muy positivo que compartas tu nueva afición con los demás.

Opciones para practicar la lectura en varios entornos

Una propuesta sería entrar en algún club de lectura, seguramente exista alguno cercano a tu domicilio, en centros cívicos o bibliotecas. En un club de lectura conocerás gente afín con la que compartir y reflexionar sobre diferentes libros y novelas.

Por otro lado, también puedes convertirte en un gran modelo para tu entorno, por ejemplo para tus nietos. Puedes leerles cuentos o explicarles las novelas que has leído últimamente. Siempre es satisfactorio compartir nuestros conocimientos con los demás, sobre todo si hablamos de nuestros hijos o nietos. Además, conseguirás fomentar la lectura en ellos y eso es algo por lo que siempre te estarán agradecidos.

En conclusión, la lectura puede ser nuestra gran aliada. Además de los beneficios que te hemos mencionado anteriormente (para tu memoria, imaginación, concentración...), la lectura tiene varias consecuencias positivas más. Practicándola conseguirás mantener la mente ocupada y alejada de otras preocupaciones. Será tu fiel compañera, ya que disminuirá la sensación de soledad y siempre podrás recurrir a ella para pasar buenos, divertidos y emotivos momentos.

¿Has pensado ya sobre qué te gustaría empezar a leer?