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06/08/2018

¿Cómo proteger nuestra piel?

Consejos para mantenerla intacta durante más tiempo

Raquel Blasco Redondo

Raquel Blasco Redondo

Médico especialista en Medicina Interna, experta en Medicina Deportiva y Profesora Universitaria en Ciencias de la Salud

Con el paso de los años la piel se vuelve más seca, pierde elasticidad y se hace más frágil. En otras palabras, sufre los efectos inevitables del envejecimiento provocado por factores intrínsecos (es decir, fisiológicos y genéticos, comunes a cualquier persona) y extrínsecos, como la exposición al sol, las enfermedades crónicas o el tabaco. Esto facilita la aparición de lesiones e infecciones, especialmente si no existe suficiente higiene. A su vez si existen lesiones puede que sean de más difícil cicatrización.
 

¿Cuáles son los cambios en la piel más importantes con el paso de los años?

Las transformaciones cutáneas del envejecimiento de la piel forman parte de la disminución progresiva de nuestras funciones. Así, la piel se va haciendo fina, frágil, más permeable y menos elástica. También pierde melanocitos, por eso se vuelve más sensible al sol. Las glándulas sudoríparas y sebáceas también disminuyen, lo que puede dar como resultado una importante deshidratación y sequedad casi permanente.

Desde el punto de vista inmunitario, el número de células encargadas de intervenir contra microbios y sustancias agresivas también se reduce, haciendo que la piel se vuelva todavía más vulnerable a las infecciones e irritaciones. Las arrugas y la laxitud, por su parte, se deben al efecto de la gravedad y, sobre todo, a una pérdida importante de la cantidad y de la organización del colágeno y de las fibras elásticas. Además, el número de pequeños vasos sanguíneos que nutren la piel también disminuye a nivel de la dermis, lo que confiere a la piel un aspecto apagado y transparente. Asimismo, se reducen otras funciones como la producción de vitamina D.

A estas transformaciones "fisiológicas", normales debido a la edad, se pueden añadir lesiones muy frecuentes en las personas mayores, como las queratosis seborreicas que se aprecian, como manchas oscuras o amarronadas (manchas de la edad); angiomas seniles, que tienen un aspecto de granitos de un color rojo vivo; pequeñas manchas violáceas en relieve (lagos sanguíneos); o manchas azuladas o púrpura que aparecen de manera espontánea o después de un ligero golpe (púrpura senil de Bateman).

Hay que tener en cuenta el conjunto de estas lesiones, ya que las pequeñas heridas que se producen en estas zonas deberían ser consultadas con el médico para asegurarnos de que no hay daño o sangrado subyacente.

Consejos para cuidar nuestra piel

Todos son de sentido común, pero no está de más que los repasemos:

  • Trata de no rascarte la piel seca y con comezón, ya que esto puede rasgar la piel frágil dejándola vulnerable a las infecciones.

  • Es aconsejable ducharse diariamente para hidratar la piel.

  • Evita las bañeras, es la mejor forma de prevenir los accidentes en el cuarto de baño.

  • Mide la temperatura del agua previamente con el dorso de la mano.

  • Usa jabón suave y neutro como el de glicerina, específicamente para su uso en la piel seca y sensible, y enjuagate bien después del lavado.

  • Al secarte hazlo con cuidado, asegurándote de que los pliegues de la piel no quedan húmedos. Seca bien entre los dedos de los pies.

  • Palmea la piel con una toalla después del baño o la ducha para eliminar el exceso de agua, mejor eso que secar friccionando.

  • Es útil el uso de cremas hidratantes para la cara y el cuerpo, pues ayudarán a evitar la sequedad de la piel.

  • Aplica la crema hidratante inmediatamente tras la ducha o el lavado, mientras la piel está aún húmeda, para mantener la humedad.

  • El mejor momento para lavar y aplicar crema hidratante es justo antes de acostarse. Si fuera necesario protege tu piel con un par de calcetines y guantes de algodón después de la hidratación. Éstos mantendrán tus pies y manos hidratados y evitarán que la crema hidratante se remueva con las sábanas durante la noche.

  • Aumenta la humedad usando un humidificador si el aire es normalmente seco. El aire seco puede agravar los problemas de pérdida de humedad de la piel. Los niveles de humedad relativa interior entre 30% y 50% son ideales.

  • No cortes ni quemes con medicamentos los lunares. Si duelen, cambian de tamaño o color consulta enseguida con tu médico.

  • Si aparecen zonas enrojecidas en los pliegues consulta a tu médico para descartar que no sea por una infección por hongos.

  • Cualquier lesión que crezca o herida que no cicatrice debe ser motivo de consulta.

  • Evita fumar, ya que es perjudicial para tu piel.

  • Evita el uso de bolsas de agua caliente en invierno para evitar accidentes.

  • Si te quemas y necesitas lavarte, hazlo con agua y jabón y consulta con tu médico, pero no te pongas cremas ni otras sustancias.

  • En verano, si te expones al sol hazlo después de las horas centrales del día. Usa ropa holgada y clara, gafas de sol oscuras, sombrero y filtro solar. Aplica un protector solar a la piel que tenga un factor SPF de al menos 25 y contra los rayos ultravioleta A y B. Esto ayudará a proteger la piel de las quemaduras y a prevenir ciertos tipos de cáncer que son comunes en el envejecimiento de la piel.

  • Al aplicar el protector solar, presta especial atención a la piel alrededor de las orejas, la cara, las manos y los brazos (y al empeine del pie, ¡que siempre se olvida!).

  • El prurito (picazón) sin causa precisa es más frecuente en los adultos mayores, pero antes deben descartarse causas como la diabetes, la enfermedad hepática (del hígado), alergias, piel seca, efecto de medicamentos, etc.

  • Verifica habitualmente tu piel. Busca cambios en el color, tamaño y forma de los lunares e informa de estas alteraciones a un médico inmediatamente. Además, revisa que no haya hematomas, descamación, picor persistente y crecimientos anormales, pueden ser signos de una enfermedad grave.


¿Cómo actúo en mi piel si hay alguna herida?

 

El cuidado de las heridas es el mismo que para un adulto joven. El objetivo principal es evitar que la herida se infecte, pero también que no se vuelva crónica. Para ello, deberemos tener en cuenta pequeños detalles como:
 
  • Nunca se deben mezclar dos o más antisépticos locales.

  • Evita el uso de alcohol sobre la herida.

  • Evita los antisépticos que tienen color, para poder vigilar mejor la evolución de la herida.

  • No utilices algodón, porque podría deshilacharse dentro de la herida.

  • Opta por formatos pequeños (dosis unitarias de antisépticos) y comprueba siempre la fecha de caducidad de los mismos.

Después de estos consejos, ¿estás preparado/a para mantener tu piel intacta más y más tiempo? Cuéntanos tus sensaciones a través de nuestras redes sociales. ¡Feliz verano!