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28/12/2018

Los medicamentos y su uso responsable

Ejercicio y fármacos: ¡Aprende a tomarlos de forma correcta!

Raquel Blasco Redondo

Raquel Blasco Redondo

Médico especialista en Medicina Interna, experta en Medicina Deportiva y Profesora Universitaria en Ciencias de la Salud

Estamos a punto de cerrar este año 2018, y llevamos dos años repitiendo hasta la saciedad que el mejor fármaco para mejorar y cuidar de nuestra salud es el ejercicio físico. A veces en el curso de nuestra vida y con el paso de los años, aparecen algunas enfermedades que obligan a nuestro médico a pautarnos algún tipo de tratamiento farmacológico.

Los pacientes con una o varias enfermedades crónicas a menudo se les administra múltiples regímenes de medicación para controlar sus afecciones, prevenir complicaciones y por supuesto, mantener su calidad de vida. Debemos de saber que en todo momento, el paciente tiene que tener conocimiento de la medicación que está tomando. Y en términos prácticos, ¿En qué consiste este conocimiento? Consiste en saber:

-El nombre del fármaco
-El objetivo de ese tratamiento, para qué sirve y que esperamos conseguir con él.
-El programa de administración, cuando lo tomamos, qué días y si tiene que ver o no con las comidas.
-Los efectos adversos/efectos secundarios y las instrucciones de administración especiales.


Es relativamente frecuente que los pacientes que necesitan consumir múltiples medicamentos (polimedicados)  tengan más dificultades en conocer los tratamientos.

Recordemos como siempre que el ejercicio es una herramienta muy poderosa tanto para la prevención como para el tratamiento de múltiples enfermedades crónicas. Además, siempre insistimos en que una vez que el médico ha prescrito el programa de ejercicio, el profesional de la actividad física y deporte es la persona ideal para implementar, controlar y supervisar la rutina de trabajo. Por este motivo, la incorporación del paciente medicado en un programa de ejercicio físico supervisado exige una pauta esencial: que el profesional especialista conozca los principales efectos de los fármacos sobre el organismo y su interacción con la dosis de ejercicio propuesta, siendo este un proceso en continuo cambio.

Entonces ¿Qué precauciones debo tomar?

La Medicina ha mejorado nuestra vida, nos ha ayudado a vivir más y más saludables. Sin embargo, las personas adultas mayores deben tener cuidado al tomar medicamentos, especialmente cuando toman muchos diferentes. La mezcla puede causar problemas, por eso es importante informar al médico de todos los medicamentos que se toma, tanto los recetados como los de libre venta. Vamos a ver algunos consejos prácticos acerca de los medicamentos:

-Informa a su médico sobre todos los medicamentos que usted toma cada vez que le receten uno nuevo. A pesar de que la receta electrónica nos permite acceder a todas las modificaciones, no siempre es así, y sobre todo en el caso de los fármacos de libre venta o que no precisan de prescripción facultativa.

-Asegúrate de entender cómo debe tomarlos (cantidad, horarios) antes de empezar a usarlos. Haga preguntas si tiene dudas, no se quede con ellas. Solicite a su médico que le dé anotadas las indicaciones.
- Tengo problemas para tragar. ¿Hay alternativa? Si tienes problemas para tragar infórmalo, ya que tu médico podrá indicarte una alternativa en forma líquida (si es posible).
- Haz una lista de todos lo medicamentos que tomas y mantén una copia en un lugar fijo y otra en tu cartera.

- ¡Los pastilleros semanales son muy útiles! (un sencillo recipiente de plástico con los días de la semana).
- Evita mezclar alcohol y medicamentos. Es probable que algunos no funcionen bien y otros te produzcan efectos que te hagan sentirte mal.
- Toma tu medicación en las dosis y horarios exactos que te indicaron.
- No tomes medicamentos que le hayan sido recetados a otra persona ni des los tuyos a alguien más. Lo que hace bien a uno puede que le haga mal a otro. Guarda la medicación en un lugar seguro fuera del alcance de los niños.
- Acostúmbrate a revisar las fechas de vencimiento, y aprende a ser un consumidor inteligente.



¿Qué debo hacer si tomo algún fármaco haciendo mi programa de ejercicio?

La unión de medicamentos y ejercicio debe tomarse con cautela. Algunas medicinas pueden ser contraproducentes para progresar en el entrenamiento y al contrario. Es importante conocerlos y consultar al médico de manera previa.
Algunos ejemplos relativamente comunes podrían ser:

Antidepresivos

Los antidepresivos son medicamentos que tienen como principal función modificar el usual comportamiento del cerebro. ¿Cómo? Por medio del cambio en las conexiones que existen entre las neuronas, lo que afecta el intercambio de información entre ellas. Modifican básicamente los niveles de algunos neurotransmisores como la serotonina o la dopamina. La relación entre medicamentos y ejercicio utilizando antidepresivos puede afectar levemente a cualquier entrenamiento. Esto es porque los antidepresivos tienen una tendencia a ser ligeramente sedantes. Por ello, se recomienda entrenar varias horas tras su toma o cambiar de medicamento en caso de que sea necesario.

Betabloqueantes

Se utilizan para el control y tratamiento de una gran diversidad de condiciones cardíacas. De entre ellas debemos destacar el tratamiento de la hipertensión arterial. Tienen como mecanismo de actuación la reducción de los niveles de tensión arterial y de frecuencia cardíaca, y esto debemos tenerlo en cuenta en el momento de ajustar nuestros objetivos.

Estatinas

Se prescriben para disminuir el colesterol en sus distintas formas, en pacientes que lo tienen elevado (hipercolesterolemia). Hemos de tener en cuenta que las mialgias (dolores musculares ) están comúnmente asociado al tratamiento con estatinas

Los reyes del invierno: Los antigripales

Además de poseer en su composición antiinflamatorios para aliviar los peores síntomas de la gripe o el catarro, presentan también en su composición descongestionantes nasales y antihistamínicos.

Descongestionantes: Buscan reducir la inflamación de las vías respiratorias, con el fin de disminuir la secreción de la nariz. Producen vasoconstricción de los vasos sanguíneos y desinflamación de la zona. Sin embargo, la vasoconstricción tiene un efecto particular en la presión sanguínea: la aumenta, cosa que debemos tener en cuenta si además somos hipertensos.

Antihistamínicos: Funcionan impidiendo la liberación de histamina al sistema nervioso. Este componente actúa directamente en el receptor H1, el cual se relaciona con la somnolencia y las propiedades vasodilatadoras. Aún así, este compuesto afecta negativamente a un entrenamiento debido a su efecto sedante.



Por último, no quería despedir el año sin recordar que cada vez que hacemos ejercicio se produce un maravilloso entramado de reacciones químicas, desde los músculos hasta el cerebro, pasando por el tejido adiposo o los huesos, que miles de años de evolución han perfeccionado y son difícilmente sustituibles por una simple pastilla. Los efectos del ejercicio no son equiparables a los de los fármacos porque en general mejoran con el aumento de la dosis, benefician a múltiples tejidos y carecen de efectos adversos a poco que se aplique el sentido común. Apenas sí hay personas tan incapacitadas para el ejercicio que deban sustituirlo por una pastilla. Nunca se es tan viejo ni tan frágil como para no poder contraer algunos músculos, ¡de modo que aquí os esperamos el próximo año para seguir cuidando de vuestra salud!