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02/11/2018

¿Soy demasiado mayor para los deportes de montaña?

Te explicamos cómo prepararte para hacer senderismo

Raquel Blasco Redondo

Raquel Blasco Redondo

Médico especialista en Medicina Interna, experta en Medicina Deportiva y Profesora Universitaria en Ciencias de la Salud

Hace dos años, la muerte en el Aconcagua del japonés Mikihito Fujimori, montañero de 76 años, reabrió el debate sobre los límites de la edad para escalar una gran montaña. En España tenemos el caso extraordinario de Carlos Soria, que a sus 78 años ha conseguido este año ascender al Annapurna (8.091) y piensa conquistar el Dhaulagiri (8.167) con 79 años, quedándole en la actualidad sólo dos ochomiles para convertirse en el ser humano de mayor edad en coleccionar las 14 cumbres más altas del planeta.

Pero no estamos hablando de casos excepcionales, estamos hablando de actividades deportivas que se puedan realizar a media montaña, al aire libre, que nos permitan acercarnos al medio ambiente, conocer el patrimonio cultural y, a la vez, hacer deporte.

Por esta definición, estamos hablando de senderismo. El senderismo puede ser una buena forma de ponerse en forma disfrutando de la práctica del ejercicio. Además, se trata de un tipo de deporte que pueden practicar personas de todas las edades, puesto que hay senderos aptos para todos los públicos. Todo ello apunta a que se trata de una buena actividad física también para las personas mayores, más aún con la llegada de otoño, y esas bellezas cromáticas que en breve nos ofrecerán nuestros árboles.



El senderismo se realiza sobre caminos balizados y homologados por los países, en los cuales podremos cruzarnos con lagos, caminos vecinales, senderos, cañadas, etc. Sin embargo, cuando se decide hacer senderismo, no es como pasear por un terreno conocido aunque sea a elevada intensidad, de modo que la preparación es muy importante y hay que tener algunos puntos en cuenta para poder hacer la excursión sin ningún peligro ni problema.

Primero, hay que ver la logística y determinar el camino que se hará. Para la seguridad de los caminantes, las federaciones de montaña homologan senderos a propuesta de, por ejemplo, una asociación, un club o una institución. Así, caminar por un sendero homologado da a los senderistas la seguridad y la tranquilidad de que no se perderán. Esto es porqué habrá señalización en los cruces y el camino carecerá de riesgos, a excepción de los climatológicos, naturalmente, y así podremos planificar los horarios. Es importante estimar el horario de inicio y finalización del senderismo, considerando que haya luz para realizar el camino y un margen por imprevisto. Además, debemos tener en cuenta los tiempos de descanso y transporte hasta la zona de la actividad.

Y… ¿cómo me preparo?

Una buena manera para iniciarnos en este deporte es contactando con un club de montaña de la localidad en la que se vive, donde se puede recibir información, consejos y trucos para realizar la marcha e, incluso, inscribirse en algunas de las excursiones de senderismo que tengan programadas.


¿Cómo sabré cuántos kilómetros soy capaz de recorrer?

Por supuesto que los tiempos dependerán del estado físico de cada uno, pero para orientarnos podríamos tener en cuenta los siguientes datos: Una persona puede recorrer en llano y durante 60 minutos, aproximadamente de 4 a 5 km, es lo que se llama paso de peatón. En ascenso puede subir, en igual tiempo, 300 metros de desnivel y en descenso puede llegar a 500 metros, así que ahí tenemos unas pequeñas referencias.

En todo caso, a la hora de realizar este tipo de ejercicio, resulta muy útil, según la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) realizar lo siguiente:

Preparar la excursión: además de comunicar a algún conocido que se va a hacer la ruta, resulta conveniente estudiar el recorrido, ver si se adapta a nuestras condiciones físicas y conocimientos técnicos y mirar las previsiones del tiempo.

Ir equipado: aunque depende del tipo de ruta, los expertos recomiendan llevar una mochila con una capacidad de entre 20 y 30 litros diseñada para la montaña. Entre las cosas aconsejables que meter en ella, están agua, material de orientación, como un mapa o una brújula, un teléfono móvil para usar en caso de emergencia, comida y algún alimento energético, protección solar y de labios, una linterna, una navaja, una funda o manta térmica, ropa de protección y repuesto, gafas de sol, un pequeño botiquín y documentación.



Saber cómo actuar durante la excursión: hay que estar pendiente de los cambios meteorológicos; parar de vez en cuando y comer y beber, aunque no se sienta necesidad; revisar la adecuación de la marcha de manera regular y, si es necesario, acortar la excursión; no dar paseos largos o difíciles solo cuando se carece de experiencia; ponerse algo más de abrigo cuando se para y no tomar riesgos. No se debe salir de los caminos, y por supuesto, respetar el entorno que se atraviesa, cerrar las vallas y puertas después de pasar, no llevarse nada de la naturaleza, no encender fuego y pasar a una distancia de entre 20 y 50 metros cuando haya ganado.

Tener conocimientos básicos en caso de accidente: si hay algún tipo de accidente, se aconseja alejar al herido y al resto del grupo del punto de peligro; mantener al accidentado caliente y cómodo y llamar a los servicios de urgencia (112 o uno específico de montaña, como la Guardia Civil (062) o el Cuerpo de Bomberos autonómicos.



Y habrá gente que dirá: "Sí, pero yo he oído hablar de las carreras de montaña, estoy en un excelente estado de forma física y me apetecería probar con ello, ¿es muy diferente?"

Ciertamente, aunque los recorridos a veces pueden coincidir, la exigencia es muy, muy diferente. Estamos hablando de Trail running y sus diferencias con Skyrunning, Carreras de Montaña, Ultra trail y Ultra running. Si os interesa, hablamos de ello en la siguiente entrada.

Hasta entonces… ¡Disfrutad de los colores y los sonidos del otoño!