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"La actividad al aire libre nos permite mantener nuestro estado físico y mental en buenas condiciones"

Jordi Pons es uno de los referentes más destacados del alpinismo de nuestro país. Una leyenda viva que, a sus 84 años, sigue cumpliendo sueños relacionados con la montaña.

Este barcelonés, nacido en 1933, fue el primer español en escalar un seismil (el Nevado Huascarán de Perú, en 1961), un sietemil (el Istor-o-nal, en el Hindu Kush pakistaní en 1969) y un ochomil (Annapurna Este, en 1974, en la que fue la primera ascensión mundial a esta cima del Himalaya).

Además, en los años 80 fue el alpinista nacional con más ochomiles, tras coronar el Dhaulagiri (1979), el Cho Oyu (1984) -ambas primeras ascensiones estatales- y el Gasherbrum II (1988). También fueron pioneras las del Monte Ararat (Armenia), el volcán Chimborazo (Ecuador), el Nevado Yerupajá Sur (Perú), el Ama Dablam y el Kanjeralwa (Nepal) o el Garet el D'jeneoun (Argelia). Muchas otras montañas, como el McKinley, el Kilimanjaro o el Aconcagua, también han acabado a sus pies.

Un currículum deportivo espectacular al que hace pocos meses se le ha añadido la cara norte del Vignemale, la Pique Longue (3.298 metros), en los Pirineos franceses, una montaña que se le resistió cuando tenía 19 años y que ahora, más de 60 años después, ha podido añadir a su interminable lista.

Espíritu joven, libre e indomable donde los haya, Jordi Pons nunca deja de soñar.

 

1. ¿Cómo y cuándo empieza su relación con el deporte?

Cuando tenía 10 años en Semana Santa realicé la primera excursión por el Montseny con mi padre y mi hermano, de quiénes heredé la afición por la montaña.

 

2. ¿Siempre ha estado unido al alpinismo o también ha hecho otros deportes?

En los primeros años, y casi al mismo tiempo que las excursiones, practiqué natación en el Club Natació Catalunya, participando como infantil en los Campeonatos de Catalunya en Reus. También ingresé en los Boy Scouts cuando tenía entre 15 y 16 años.

 

3. ¿Por qué motivos escala?

Escalo porque siempre me ha atraído la naturaleza y el hecho de poder subir montañas. Son retos inherentes a esta actividad.

4. Fue el primer alpinista español en coronar un 6.000 (Nevado Huascarán), un 7.000 (Istor-o-nal) y un 8.000 (Annapurna Este), y también con más ochomiles en los años 80. ¿Cómo ha cambiado el mundo del alpinismo desde sus inicios hasta ahora?

Como otras tantas actividades deportivas el montañismo también se ha masificado y no siempre para mejor. La mayoría de amigos con los que empecé a dedicarme a la Alta Montaña habíamos seguido lo que en aquellos años parecía lógico: pasamos de escalar Montserrat, el Pedraforca o el Riglos a los Alpes, con todo lo que supone escalar las principales caras Norte de esa cordillera. Más tarde seguirían las expediciones a los Andes y finalmente al Himalaya.

Actualmente hay gente que, tras hacer el Mont-Blanc, el Kilimanjaro o el Aconcagua se ven con coraje de subir un 8.000, gracias a la presencia de las llamadas “expediciones comerciales”, cuyo objetivo es que cualquier cliente alcance la cima. Sin embargo, a veces el resultado no es el deseado, puesto que no todos los integrantes tienen la experiencia necesaria para afrontar un gigante del Himalaya, aunque les pongan todos los servicios a tiro (cuerdas fijas, oxígeno, sherpas…).

 

5. ¿Cuál ha sido su mejor y su peor momento a lo largo de todos estos años como alpinista?

El mejor momento que he vivido en el alpinismo no es uno sino dos: haber conseguido escalar la carismática pared Norte del Eiger, en los Alpes suizos, y pisar, también por primera vez, una cumbre de 8.000 metros: el Annapurna Este, en el Himalaya. Ambas ascensiones fueron inéditas dentro del alpinismo estatal. Por contra, el peor momento fue la pérdida de un compañero. Ninguna victoria merece un regreso a casa habiendo dejado a un miembro de la expedición entre los hielos. 

 

6. Lleva toda la vida ligado al alpinismo y sigue en activo con 84 años, incluso consiguiendo logros que no pudo hacer en su juventud, como escalar el Vignemale… ¿Cuál es su secreto?

El Vignemale –y más concretamente su pared norte, llamada Pique Longue– era la última ascensión de las muchas que habíamos realizado a lo largo de aquel año 1952. El mal tiempo evitó que pudiéramos llevar a cabo la ascensión y para mí fue una bendición del cielo, ya que esta muralla era demasiado grande para alguien tan joven como yo, que en ese momento tenía 19 años.

El secreto es la tenacidad, que ha sido y es una de mis virtudes y me ha permitido escalarla 62 años más tarde, gracias al apoyo de los amigos que me lo propusieron: Joan Quintana, Xavi Ayuso, Carles González y Jaume Altadill. Una cordada excelente en todos los sentidos. En un deporte como el montañismo nunca es tarde para intentarlo.

7. ¿Qué consejos puede darle a todas aquellas personas mayores que no salen de casa?

Que la vida hay que vivirla intensamente desde muchos ámbitos, sin olvidar que la actividad al aire libre nos permite mantener nuestro estado físico y mental en buenas condiciones. Escuchar de cerca el silencio del bosque es algo que está al alcance de todos los humanos.

 

8. ¿Qué mensajes intenta transmitir con lo que hace?

Quiero que la gente vea que la edad no supone un hándicap para conseguir que nuestra vida deje de ser monótona. Ante nosotros hay infinidad de caminos que nos llevan a ser más felices si aceptamos que somos capaces de andar, compartir, soñar o admirar aquello que está a nuestro alcance, como es la actividad al aire libre.

 

9. ¿Cómo le ayuda el deporte y el llevar a cabo una vida activa en su día a día?

El deporte me ha permitido descubrir que los amigos forman parte de mi vida. Sin ellos creería que la vida sedentaria es la única que existe, ¡y nada más lejos de la realidad!

 

10. ¿El deporte influye en el bienestar emocional?

Absolutamente. Cualquier persona y de cualquier edad que practique algún tipo de deporte lo lleva impreso en la frente, en su mirada. Su corazón late de otra manera.

11. ¿Qué significó para usted ser nombrado Presidente de Honor de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME)?

Esta condecoración fue el reconocimiento de la FEDME a los muchos años que llevo colaborando con ellos (desde 1971). También soy Miembro de Honor de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), al igual que lo son Edmund Hillary -vencedor del Everest-, Walter Bonati o Reinhold Messner, pero los motivos son distintos a los de la FEDME.

 

12. Recientemente ha publicado un libro autobiográfico. ¿Qué me puede contar de él? ¿Qué fue lo que le animó a escribirlo?

Estuve varios años escribiendo lo que podría ser una autobiografía. En realidad eran recuerdos de algunas de mis ascensiones y nunca se me había pasado por la cabeza publicarlos. Bajo la presión de mi esposa y otros amigos me decidí a publicarlo en catalán, que es mi lengua materna. Anteriormente había escrito un primer libro sobre nuestra ascensión al Annapurna Este en 1974. De ambos puedo decir que estoy satisfecho, no sólo porque he recibido muchas felicitaciones -en dos meses se han sido vendidos más de 600 libros-, sino porque creo haber aportado un poco de historia sobre alpinismo de la mucha que existe en Catalunya.

 

13. ¿Qué cree que puede aportar al programa GAES Te Cuida, que fomenta hábitos de vida saludables entre las personas mayores?

La posibilidad de explicar lo beneficioso que es salir del círculo vicioso que es la inactividad, que no sólo reduce nuestro bienestar sino también nuestro espíritu.