Pérdida de audición

Sordera, hipoacusia, discapacidad auditiva...


¿Oye bien mi hijo?

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Poseer una audición normal es fundamental para el desarrollo del niño. La pérdida de audición en el niño puede provocar retrasos en su desarrollo social e intelectual, y puede condicionar el aprendizaje del lenguaje.
Unos 6 niños de cada mil nace con pérdida de audición de distintos grados. A pesar de que los programas de detección precoz de la sordera pueden detectar los problemas auditivos en el recién nacido, no podemos olvidar que hay pérdidas de audición en el bebé, aproximadamente un 20%, que aparecen durante el primer año de vida, pero no están presentes en el nacimiento, y además, las pruebas del cribado de hipoacusia neonatal no son capaces de detectar el total de los casos de hipoacusia.
Por ello es importante que los padres estimulen la audición del bebé y tengan presentes los posibles signos de alarma de que su hijo no oye bien.
Algunos de los signos de que un bebé oye bien son:
- Se sobresalta con los ruidos fuertes.
- A partir de los tres meses busca con la mirada a sus padres cuando le hablan. Utiliza juguetes sonoros, como sonajeros. Hace ruiditos para llamar la atención.
- Comienza a emitir balbuceos, a conocer su nombre, etc. a partir de los seis meses.
- Comienza a decir sus primeras palabras con significado, "mamá", "papá", "agua", etc. más o menos al año de edad.
Si sospechamos que nuestro hijo no oye bien es importante acudir pronto al especialista para una valoración precoz de su audición.

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