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Los mejores juguetes, los menos ruidosos

14 enero, 2014

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Jugar estimula el desarrollo motriz e intelectual de todos los niños y niñas. Y no hay mejor estímulo, pues se basa en la diversión y la interacción de los pequeños con sus propios juguetes. No obstante, hasta el juego puede ser un factor de riesgo si no controlamos algunas variables, como por ejemplo, el ruido que emiten precisamente algunos de estos juguetes. Según ha alertado la asociación CLAVE, el impacto sonoro de éstos puede ser perjudicial si supera los 85 decibelios, límite además establecido por la Unión Europea. Y el problema es que diferentes mediciones hechas aleatoriamente revelan que hay en el mercado algunos juguetes capaces de emitir sonidos que rebasan estos 85 dB a una distancia pegada al oído y un 27% a una distancia de 25 centímetros.

Seguro que los Reyes Magos y Papa Noel han dejado pistolas y armas de juguete en la casa de muchos niños españoles. Y el problema es que algunas de las que funcionan con pilas pueden -jugando de forma normal- crear un ruido de entre 110 y 135 dB, osea, el mismo nivel creado por un autobús o, por ejemplo, un concierto de música. Según CLAVE, el ruido de cajas de música y robots -sobre los 85-95 dB- puede ser también perjudicial si el juego se prolonga más allá de un cuarto de hora.

En este sentido, y aunque la norma europea en-71 fija los límites máximos de sonido para el diseño de juguetes seguros, el papel de los padres es clave para minimizar riesgos. Así, CLAVE recomienda tener en cuenta dos aspectos principales:

  • Optar por los juguetes menos ruidosos. Hay que revisar si pueden perjudicar la audición de los más pequeños con la misma minuciosidad que se hace con aquellos que contienen piezas pequeñas con las que pueden atragantarse.
  • Aumentar la distancia entre el juguete y el oído. El colocar el juguete a la distancia del brazo aumenta significativamente su seguridad.

Para ilustrar la importancia de informarse y revisar los productos antes de comprarlos, vale el ejemplo de la asociación norteamericana Sight and Hearing, que confecciona todos los años una lista con los juguetes más ruidosos del mercado. El año pasado, de los 18 juguetes analizados, siete estaban por encima de 100 decibelios (dB), lo que puede dañar el oído en menos de 15 minutos. En su estudio, la asociación americana ha tomado dos referencias: la audición de los juguetes al lado del oído y también ha medido la audición cuando el juguete se encuentran a 25 centímetros de distancia, que es la distancia a la que normalmente juegan los niños con sus juguetes.

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