La pérdida de audición puede ser, principalmente, de dos tipos: de conducción, (cuando el sonido no viaja con facilidad por el canal externo del oído hasta el tímpano y los huesecillos -osículos- del oído medio) y neurosensorial (cuando hay daño en el oído interno -cóclea- o en los conductos de los nervios entre el oído interno y el cerebro). Este segundo tipo es el que puede tener origen hereditario. Y por eso es clave el reciente descubrimiento de un tipo de proteínas de las células ciliadas del oído interno, que son fundamentales para que el oído sea capaz de detectar los sonidos. No en vano, las mutaciones en estas proteínas están asociadas a ciertos tipos de pérdida de audición hereditaria en el ser humano.
Este hallazgo, publicado en la revista Development Cell, fue realizado por un equipo de investigadores del Instituto de Investigaciones Clínicas de Montreal, IRCM (siglas en francés).
Estas conclusiones se integran en un estudio realizado al respecto por científicos de la Universidad de Amberes, y publicado en la revista científica American Journal of Medical Genetics.