Remedios caseros dolor de oído y otitis

Remedios caseros para el dolor de oído

El dolor de oído u otalgía es una importante molestia que en algunos casos genera insomnio e irritabilidad. Además, se trata de una afección más frecuente en los niños, que por su propia morfologia son más propensos a sufrir otitis medias.  Ante esta situación, es normal que muchas veces pensemos en remedios caseros y naturales para frenar o minimizar el dolor de oídos.

Remedios caseros y naturales para otitis

Los remedios caseros para actuar contra la otitis y el dolor de oídos que provoca pueden ser variados, desde gotas de aceite en el oído a utilizar agua oxigenada o manzanilla, pasando por compresas frías o tibias aplicadas en la oreja. También ayudan las propiedades balsámicas del ajo o el jengibre e incluso hay una serie de ejercicios para el cuello (con rotaciones a los dos lados y subiendo los hombros ) que pueden ayudar a mitigar el dolor, lo mismo que dormir sin poner presión en el oído afectado. 

¿Los remedios caseros pueden funcionar?

Los remedios caseros para el dolor de oído pueden calmar el dolor pero también pueden generar problemas asociados, por lo que la recomendación siempre es consultar primero con un especialista. Verter por ejemplo gotas de aceite en el oído puede ayudar a remitir en un primer momento el dolor, pero a la vez puede agravar una posible 'contaminación' del conducto auditivo en caso de infección.

¿Estos remedios pueden ser peligrosos?

Los remedios caseros que los especialistas desaconsejan de forma rotunda son aquellos que implican la inserción de algún objeto en el oído para eliminar cerumen. Es el caso, por ejemplo, de los bastoncillos de algodón, que pueden provocar heridas incluso en el tímpano. Para limpiar el exceso de cera, la ayuda del propio dedo durante la ducha suele ser suficiente.

¿Cuándo acudir al médico?

Acudir a un otorrino siempre es la mejor opción para una infección de oído, ya que los antibióticos a menudo pueden proporcionar no solo alivio del dolor, sino también curar la infección específicamente. Sin embargo, algunas infecciones del oído son virales en lugar de bacterianas, por lo que no pueden tratarse con antibióticos. Los médicos suelen hacer que los pacientes esperen unos días antes de un chequeo para ver si el dolor desaparece por sí solo.

Sin embargo, es importante saber cuándo el dolor de oído podría ser un signo de algo más grave.

Consulta a tu médico si:

  • Notas que fluyen líquidos del oído  como pus o sangre .
  • Tienes fiebre alta, dolor de cabeza o mareos con sensación de vértigo.
  • Crees que tienes un cuerpo extraño en el interior de tu oido 
  • Observas la hinchazón detrás de la oreja, especialmente si ese lado de la cara se siente débil o te cuesta mover la musculatura.
  • Has tenido dolor de oído intenso y se detiene repentinamente (lo que podría significar un tímpano roto o perforado )
  • Los síntomas no mejoran (o incluso empeoran) en 24-48 horas.

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