Vértigo en verano
Vértigos por vasodilatación
El aumento de las temperaturas puede provocar una dilatación de los vasos sanguíneos (vasodilatación), incluidos los del oído interno. Este ensanchamiento de los vasos sanguíneos provoca una disminución en la presión arterial: a más espacio de tránsito, menor tensión y velocidad. Y el resultado es un menor flujo de sangre al cerebro, que, si es significativa, acaba provocando esta sensación de vértigo.
¿Qué hacer si experimentamos vértigos por vasodilatación? Te compartimos algunos consejos:
- Descansa: siéntate o acuéstate en un lugar fresco y espera a que remita la sensación de mareo.
- Evita movimientos bruscos: antes o después de sentarte o acostarte, realiza movimientos con lentitud, sin prisa.
- Bebe agua abundante: la deshidratación puede empeorar el vértigo.
La deshidratación también puede causar la aparición de acúfenosLa importancia de beber agua abundante
Vértigo por deshidratación
Otro elemento que puede causar una menor aporte de flujo sanguíneo al cerebro es la deshidratación, mucho más común en verano. Cuando nuestro cuerpo no tiene suficiente líquido, la presión arterial puede bajar de forma notable y causar sensación de mareo e inestabilidad, especialmente al levantarnos. La deshidratación también puede causar otros problemas auditivos, como la aparición de acúfenos o que estos se perciban de forma más notable.
El mejor tratamiento para evitar la deshidratación es la prevención: beber suficiente líquido, sobre todo si estamos sudando mucho. También el descanso, tumbándonos en un lugar fresco, puede ayudarnos a combatir episodios leves de deshidratación. Si ésta es severa, debemos acudir a un especialista médico.
Vértigo por golpe de calor
Otro motivo que puede desencadenar episodios de vértigo es un golpe de calor. Y es que la exposición prolongada a las altas temperaturas puede provocar un síncope, en el que aparte de síntomas como fiebre, náuseas o vómitos, puede aparecer una sensación muy vívida de mareo. La mejor forma de contrarrestar este golpe de calor, si no es severo, es seguir estas recomendaciones:
- Evita el calor, reduciendo la exposición al sol o las altas temperaturas de forma inmediata.
- Hidrátate bien, bebiendo abundante agua, incluso aunque no tengas sed.
- Descansa, evitando ejercicio intenso y buscando una posición cómoda en un lugar fresco.