La implantación requiere una intervención quirúrgica que suele durar entre 1 y 3 horas. La operación consiste en colocar la parte interna del implante: el receptor estimulador (entre la piel y el hueso parietal) y los electrodos (en la cóclea o caracol del oído interno).
Un mes después de la intervención se procede a conectar la parte externa del implante (el procesador y la bobina) para que el paciente empiece a oír. De forma paralela se establecen sesiones de programación y ajustes del dispositivo.
Una vez se ha completado toda la implantación, se inicia el proceso de aprendizaje para que el paciente aprenda a reconocer y comprender los sonidos y voces de su entorno. Este periodo de rehabilitación, en el que intervienen audiólogos, logopedas y otorrinolaringólogos, suele durar entre 6 meses y un año. En el caso de los adultos, dependerá mucho de si ha oído anteriormente y del tiempo que ha pasado sin oír.
Al principio se evalúa el rendimiento del implante con revisiones cada 3 meses, que posteriormente se reducen a 2 veces al año.
En GAES ofrecemos un servicio especializado a las personas implantadas, con controles periódicos gratuitos del procesador, soporte técnico, mantenimiento y venta de procesadores de sonido, así como de complementos y accesorios. Para ello, contamos con una red de centros GAES de referencia para implantes auditivos y con una tienda online (en este último caso no están disponibles los procesadores).
Usar el implante y oír adecuadamente requiere un periodo de aprendizaje diferente para cada paciente. Con el seguimiento y la ayuda de audiólogos, logopedas y otorrinolaringólogos, el paciente aprende a reconocer y comprender los sonidos y las voces de su entorno.
La rehabilitación suele durar entre 6 meses y un año. En el caso de los adultos este periodo depende de si se ha oído anteriormente y del tiempo que ha pasado sin oír. Lo importante es la constancia y el trabajo en la rehabilitación.