Casi uno de cada tres españoles padece vértigos a lo largo de su vida. De hecho, el 5% de las visitas a los médicos de cabecera se deben a esa sensación de que todo gira y se mueve a tu alrededor. Lo que mucha gente desconoce es que el origen de esos vértigos proviene del oído, pieza central que controla nuestro equilibrio. Afecciones como la otitis o la otosclerosis pueden, en algún momento de su evolución, causar esta desagradable sensación. Pero los vértigos son también el síntoma principal de otras enfermedades del oído medio.
Aunque los vértigos pueden afectar a hombres y mujeres, son más frecuentes en éstas, especialmente entre los 30 y los 50 años de edad. Y dentro de los diferentes tipos, podemos diferenciar entre el vértigo periférico, que se produce por lesión del laberinto u oído interno, y el vértigo central, cuando la lesión que lo provoca está en el sistema nervioso central.
Muchas enfermedades del oído pueden producir vértigos en algún momento de su evolución, como la otitis, un tapón de cerumen o la otosclerosis. Pero existen otras enfermedades del oído interno en las que el vértigo es el síntoma fundamental, como son el Vértigo Paroxístico Benigno (VPPB), la Enfermedad de Ménière y la Neuronitis Vestibular.
Descritos los síntomas y principales enfermedades que los originan, la pregunta siguiente es lógica: ¿se pueden prevenir los vértigos? Los especialistas de GAES nos comparten cinco consejos: