Este estudio advierte incluso que la ansiedad causada por no poder dormir puede derivar en enfermedades cardiovasculares como hipertensión o infarto de miocardio. Ante esta situación, la mayoría de ayuntamientos, que son los quie tienen competencia para otorgar las correspondientes licencias, han impulsado ordenanzas para regular y controlar el ruido que generan las terrazas. Además, muchos de los establecimientos también apelan a la reponsabilidad de sus clientes para minimizar las molestias, sobre todo a partir de determinadas horas.