Si sientes que sufres alguna de estas situaciones, pide cita en GAES.
Ambientes ruidosos
Te cuesta seguir conversaciones en grupo o con ruido
En cenas o lugares concurridos, el ruido de fondo se mezcla con las voces. Esta dificultad para aislar el sonido es uno de los primeros síntomas de una pérdida auditiva leve o moderada.
Falta de nitidez
Pides que repitan palabras con frecuencia
Si sientes que los demás musitan o vocalizan mal, no es falta de atención. Tu oído ha comenzado a perder la capacidad de captar ciertas consonantes clave para descifrar las palabras con claridad.
Volumen elevado
Subes el volumen de la TV o del móvil
Subir el volumen es una respuesta natural para compensar la falta de nitidez. Suele ser una de las primeras señales de alerta que notan las personas que conviven contigo en el día a día.
Pitidos constantes
Oyes pitidos o zumbidos (acúfenos)
Percibir un zumbido o silbido continuo en silencio se conoce como acúfeno. Está vinculado al desgaste del sistema auditivo y requiere una evaluación profesional para cuidar tu descanso.
Fatiga auditiva
Te fatigas al “forzar” el oído o evitas planes sociales
El esfuerzo mental constante para intentar descifrar las conversaciones genera un gran cansancio. Esta fatiga hace que termines rechazando planes para evitar el desgaste de forzar la audición.
Frecuencias agudas
Te cuesta entender voces agudas (niños o mujeres)
La pérdida auditiva suele empezar por la incapacidad de procesar tonos altos. Por eso, es muy común notar problemas para comprender la voz de los niños o de las mujeres antes que los tonos graves.
Desconexión social
Aislamiento social debido a la dificultad para oír
El temor a no entender o responder mal lleva a muchas personas a encerrarse en sí mismas. Este aislamiento paulatino afecta a tus relaciones personales y disminuye tu calidad de vida diaria.
¿Estás pensando en comprar un audífono? Esta decisión requiere una consideración atenta de tus necesidades y la medición de tu capacidad auditiva. Ven a vernos en el centro Gaes más cercano.