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El ejercicio físico previene problemas auditivos

19 marzo, 2014

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El ejercicio físico es el medicamento natural más prescrito por su capacidad terapéutica y preventiva. Todo son beneficios para quién lo practica: músculos tonificados, mejora de la capacidad respiratoria y circulatoria, disminución de grasas y terapia antiestrés de eficacia inmediata. Pero es que además, hacer deporte previene la pérdida auditiva, como han demostrado diferentes estudios que señalan además el sobrepeso y la obesidad como factor de riesgo, especialmente en las mujeres.

Uno de estos estudios, titulado Nurses Health Study II (Estudio II sobre la salud de las enfermeras), permitió analizar durante el periodo de 1989 a 2009 los datos recopilados de casi 70 mil mujeres. Los investigadores analizaron la información del índice de masa corporal, circunferencia de cintura y actividad física. Los resultados fueron ilustrativos: en las mujeres con un índice de masa corporal de entre 30 y 34, el riesgo relativo de padecer pérdida de audición es un 17% mayor, y si este índice es de 40 o superior, el riesgo es un 25% mayor en comparación con aquellas féminas cuyo índice de masa corporal es menor a 25. Asimismo, en mujeres con una circunferencia de cintura de 80 a 88 cm, el riesgo relativo de padecer pérdida de audición era un 11% mayor; si su contorno de cintura era superior a 88 cm, el riesgo ascendía hasta un 27% en comparación con mujeres cuya circunferencia de cintura era inferior a 71 cm.

Otros dos estudios, uno auspiciado por la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y otro tutelado por la Universidad de Amberes, señalaron también una relación directa entre la obesidad en adolescentes y pérdida auditiva. En el segundo de estos informes, se añadía otro factor de riesgo directo: el tabaco, cuya incidencia, junto al sobrepeso, causa un endurecimiento arterial que dificulta el flujo sanguíneo hacia el oído.

Estas investigaciones muestran que para cuidar nuestro oído no sólo basta con protegerlo del exceso de decibelios. Una buena alimentación y la práctica de ejercicio diario son claves para evitar problemas circulatorios que, curiosamente, se manifiestan primero en el oído. Un buen ejemplo son las hiperlipidemias, provocadas por los altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Además, esta elevada tasa y continuada de grasas pueden ocasionar problemas otológicos como ruidos o zumbidos en el oído (acúfenos) y disminución en la capacidad de distinguir sonidos (hipoacusia).

 

 

 

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