La audiometría tonal es el examen o prueba principal que sirve para determinar el grado de audición de cualquier persona. Este test evalúa de hecho la capacidad que tenemos para escuchar sonidos, susurros y palabras. El objetivo final es determinar la capacidad de percepción del espectro audible o campo tonal. Dependiendo del resultado, se determina si hay o no pérdida de audición.
La audiometría tonal es recomendable siempre como elemento preventivo y de detección precoz de la pérdida de audición. Por tanto, es muy aconsejable realizársela en cuánto notemos indicios, aunque sean leves, de hipoacusia. Y a partir de los 55 años, se recomienda una revisión anual.
La audiometría tonal suele ser una prueba solicitada por un médico especialista ante la sospecha de algún tipo de pérdida de auditiva. Su realización corre a cargo o bien de un otorrinolaringólogo o bien de un técnico audiometrista.
La realización de una audiometría tonal es sencilla, rápida e indolora, apta e indicada para cualquier edad. La persona a la que se le realiza se somete a estímulos sonoros en una cabina audiométrica. Y el otorrrino o audiometrista se encargan de registrar cualquier variación del audiograma (gráfico) que pueda suponer una anomalía. En este gráfico, en el eje de las ordenadas (el vertical), se indica la posible pérdida auditiva expresada en decibelios (dB).
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