La 26ª Campaña de prevención contra la pérdida auditiva de GAES se centra en la importancia que tiene la salud auditiva para nuestro bienestar general y calidad de vida. Un oído sano no solo nos permite oír bien, sino que nos permite disfrutar de una mejor salud física, emocional y cognitiva.
Oír bien tiene una incidencia directa en nuestra salud física. Para empezar, porque mejora nuestro equilibrio y percepción del espacio, al ubicar con precisión las fuentes sonoras en cualquier situación. De esta forma, nos movemos con seguridad durante nuestro día a día, reduciendo el riesgo de caídas y accidentes que implica la pérdida de audición.
Las personas somos relacionales por definición. Necesitamos comunicarnos, entender a los demás y hacernos entender. Esta interacción es clave para nuestro bienestar emocional y nuestra autoestima. Por eso un oído sano es básico para disfrutar de conversaciones y reuniones con familiares y amigos, a la vez que es imprescindible en cualquier otro entorno donde nos relacionemos con otras personas, como puede ser el trabajo, las gestiones administrativas, los viajes o la asistencia a espectáculos, por poner varios ejemplos.
Diferentes estudios han confirmado la vinculación directa que existe entre la pérdida de audición y el riesgo de aislamiento social, que puede derivar en problemas de ansiedad y depresión.
Un oído sano es uno de los mejores antídotos para la prevención de la demencia y otras enfermedades vinculadas al deterioro de cognitivo. También en este vínculo hay mucha evidencia médica que confirma el riesgo asociado entre oír mal y desarrollar trastornos mentales.
Oír bien es determinante para estimular el cerebro y mantener un ritmo de vida activo, con una agilidad mental correcta, sin perder concentración ni memoria. La pérdida de audición supone de hecho un freno a esta estimulación diaria, pudiendo generar una 'atrofia' cognitiva progresiva que desemboque en demencia u otras patologías cognitivas.
No hay mejor manera de preservar un oído sano que la prevención. Y en este sentido, la detección precoz es básica para minimizar los efectos de una posible hipoacusia. Por este motivo, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda revisar la audición al menos una vez al año, especialmente a partir de los 60 años.
Las revisiones auditivas son rápidas, indoloras y además gratuitas. Solo tienes que concertar cita para ti o para tu pareja, familiar o amigo en el centro más cercano.
La simple respuesta a una sencillas preguntas puede ser el primer paso para comprobar si nosotros o nuestra pareja, familiar o amigo puede tener pérdida de audición. Si la mayoría de respuestas son afirmativas, es importante concertar una revisión auditiva.