Tapones de espuma
- Buena reducción de ruido
- Económicos y accesibles
- Pueden aislar demasiado
- No siempre ideales para acúfenos porque bloquean casi todo el sonido
Muchas personas que sufren acúfenos, también conocidos como tinnitus o zumbido en los oídos, se preguntan si el uso de tapones para los oídos puede aliviar sus síntomas o, por el contrario, empeorarlos. La realidad es que si bien estos protectores auditivos pueden ser útiles en algunas situaciones, (pero) usarlos de forma inadecuada puede aumentar la percepción del zumbido.
En esta guía te explicamos cuándo usar tapones para los oídos, cuándo evitarlos y qué tipos son los más adecuados.
Sí, es posible. Los acúfenos producen un sonido interno y, cuando utilizas tapones para los oídos, el ruido ambiental disminuye y deja de enmascarar este sonido. Al haber menos sonido externo, este zumbido interno se percibe con mayor claridad y, por tanto, puede dar la sensación de que los acúfenos han aumentado.
Esto no significa que los tapones sean perjudiciales pero sí que no conviene usarlos de forma prolongada en entornos muy silenciosos, ya que puede provocar que el tinnitus resulte más evidente.
Según las guías del NIOSH, la exposición segura al sonido se sitúa en 85 decibleios (dB) durante 8 horas. Por cada 3 dB que aumente este sonido, este tiempo de seguridad se reduce a la mitad. En conciertos, los niveles pueden superar los 110–120 dB, donde solo unos minutos sin protección pueden causar lesiones auditivas.
En estas situaciones los tapones no empeoran los acúfenos: sino que protegen tu audición.
Usar tapones de forma frecuente o sin necesidad puede causar diferentes síntomas:
Si te pones los protectores auditivos en ambientes muy silenciosos, el zumbido se vuelve más evidente. Por eso no se recomienda llevarlos todo el día.
La elección del tipo de tapones para tus oídos depende del contexto y de tus necesidades auditivas. Algunas opciones recomendadas son:
Recomendación clave: el objetivo no es eliminar por completo el sonido, sino reducirlo a niveles seguros, evitando así un aislamiento excesivo que pueda hacer más perceptibles los acúfenos
Los acúfenos no siempre se pueden eliminar, pero sí podemos evitar que emperoren y aprender a gestionarlos.