Cada tipo de audífono, independientemente de su diseño, se compone de cuatro partes básicas: el micrófono -que capta los sonidos-, el amplificador, el procesador de sonido -que mejora la calidad del mismo-, la pila y el receptor o los altavoces.
El receptor de un audífono o altavoz es la parte del dispositivo que envía el sonido al canal auditivo. Situado dentro del cuerpo principal del audífono o en el extremo de un pequeño tubo que se extiende por el propio conducto auditivo, este pequeño pero potente componente es crucial para la amplificación y la calidad del sonido.
Los audífonos ITE son famosos por su pequeño tamaño. Por eso, el receptor está integrado directamente en la carcasa del dispositivo. Este tipo de audífonos se adapta cómodamente al conducto auditivo y a la anatomía del oído de cada persona, ofreciendo así una experiencia auditiva natural.
En los modelos retroauriculares (BTE), el receptor se encuentra en el cuerpo principal del audífono. En este tipo de dispositivo se distinguen cuatro componentes:
Este modelo de audífono es ideal para usuarios con distintos grados de pérdida auditiva y ofrece una potente amplificación.
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Los audífonos con receptor en el canal (RIC) incorporan un receptor que se coloca dentro del canal auditivo, mientras que el resto del dispositivo se ubica detrás de la oreja. Esta disposición permite que los audífonos sean más pequeños y discretos, ofreciendo mayor comodidad y menor sensación de oclusión.
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