Descubre qué son y cómo quitar los acúfenos provocados por la exposición a ruidos fuertes para proteger tu salud auditiva.
Es bastante común que, tras asistir a un concierto, notemos una especie de pitido o zumbido en los oídos. Esta sensación, que suele desaparecer al cabo de unas horas, se conoce como acúfeno puntual. No suele ir acompañada de dolor, pero sí puede resultar molesta y desconcertante, sobre todo si no la hemos experimentado antes.
Aunque sea transitorio, este síntoma no debe tomarse a la ligera. Es una señal de alarma que nos envía el oído para indicarnos que ha estado expuesto a un nivel de ruido excesivo. Al igual que una sobrecarga muscular puede dejar agujetas, una sobreexposición sonora puede dejar estos pitidos como una especie de “resaca auditiva”.
Este tipo de acúfeno puntual suele desaparecer con el descanso auditivo, pero si se repite con frecuencia, puede dejar una huella permanente en las células sensoriales del oído interno, que son muy sensibles y no se regeneran. Con el tiempo, esta exposición reiterada a altos decibelios puede derivar en tinnitus crónico, una afección persistente en la que el zumbido o pitido se mantiene incluso en ausencia de ruido externo.
El tinnitus crónico es una condición auditiva en la que una persona percibe de forma persistente zumbidos, pitidos, silbidos o ruidos similares en el oído o en la cabeza, sin que exista una fuente externa de sonido que los provoque. A diferencia del tinnitus temporal —que puede aparecer después de una exposición puntual a ruidos fuertes, como un concierto— el tinnitus crónico persiste durante más de seis meses y, en muchos casos, puede durar años o incluso toda la vida.
Este trastorno no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma asociado a diversas causas, como la exposición prolongada a ruidos intensos, pérdida auditiva relacionada con la edad (presbiacusia), infecciones del oído, acumulación de cerumen, trastornos vasculares, problemas en la articulación temporomandibular o incluso estrés y ansiedad.
El tinnitus crónico puede afectar significativamente la calidad de vida, provocando dificultades para dormir, concentrarse o relajarse, e incluso desencadenar síntomas de ansiedad o depresión. Aunque no tiene una cura definitiva en todos los casos, existen tratamientos y terapias eficaces, como la Terapia Integral del Tinnitus, que ayudan a reducir su impacto y mejorar el bienestar del paciente.
Los conciertos de música pop o rock suelen alcanzar niveles sonoros que oscilan entre los 100 y 115 decibelios (dB), cifras que se acercan al denominado umbral del dolor auditivo, situado en torno a los 120 dB. Esta intensidad sonora, especialmente cuando se prolonga durante varias horas, puede tener un impacto significativo en la salud auditiva.
La exposición reiterada a altos niveles de decibelios, sin una adecuada protección, puede provocar daños progresivos en las células ciliadas del oído interno. Estos daños, en muchos casos irreversibles, aumentan el riesgo de desarrollar tinnitus crónico o incluso pérdida auditiva.
Por ello, es fundamental concienciarse sobre la importancia de proteger la audición en ambientes ruidosos, especialmente mediante el uso de tapones especiales para conciertos o descansos auditivos regulares durante la exposición al sonido.
Verificar la calidad de tu audición es una medida preventiva importante para tu salud y tu bienestar. Revisa tu audición en 6 situaciones de conversación diferentes.
Juan Royo, especialista de la comunidad de salud auditiva Viviendo el Sonido, advierte: “Cuando aparecen pitidos tras la exposición al ruido, duran unas horas, desaparecen y luego vuelven a aparecer con una nueva exposición, hay que empezar a tomar medidas”. Y es que, como señala Royo, “esos acúfenos son una forma que tiene el oído de avisarnos de que está sufriendo. Si no actuamos, pueden volverse permanentes y afectar seriamente nuestra calidad de vida”.
Si tras asistir a un concierto notas un zumbido en los oídos, lo más importante es darles descanso auditivo. Evita la exposición a ruidos fuertes durante al menos 24 horas y procura permanecer en ambientes tranquilos. También es recomendable dormir bien, ya que el descanso favorece la recuperación del sistema auditivo. En algunos casos, escuchar sonidos suaves de fondo, como ruido blanco o música relajante, puede ayudar a enmascarar el zumbido y reducir la incomodidad. Si el acúfeno persiste durante más de 48 horas o se intensifica, es aconsejable acudir a un especialista en salud auditiva para una evaluación y tratamiento adecuados.
En el caso de que los acúfenos, aunque sea de forma intermitente, persistan tras haber acudido a un concierto, lo mejor es acudir a un especialista. El propio Juan Royo explica que si pasan uno o dos días y esta molestia persiste, “es mejor acudir a un centro especializado para recibir un tratamiento precoz que pueda hacer desaparecer el acúfeno que apareció por el trauma acústico producido”.
En el caso de los centros auditivos GAES, lo primero que se hace es una revisión diseñada especialmente para conocer todos los detalles de los acúfenos de la persona afectada. Eso incluye entrevista personal y una serie de tests y pruebas que permiten conocer detalles como el timbre y la intensidad, el grado de afectación y la localización de los acúfenos. Con esta información, el especialista aplica las técnicas y estrategias adecuadas, que se enmarcan en la Terapia Integral del Tinnitus, que se ha demostrado eficaz en un 84% de los pacientes.