El calor, cuando suben bastante las temperaturas, puede provocar diferentes problemas de audición, como por ejemplo otitis, acúfenos (pitidos en los oídos), vértigo o sensación de pérdida de audición. Protegernos del sol, evitar la sudoración excesiva e hidratarnos de forma continua suponen la mejor forma de evitar estas patologías relacionadas con el oído.
El calor que acompaña al verano explica porque esta es la estación del año en la que más se suceden los casos de otitis externa. La explicación es la combinación de calor por una parte y de humedad, por otra. De hecho, la forma más habitual y lúdica de combatir las altas temperaturas es ir a la playa o la piscina. Y es precisamente la humedad que se puede acumular en el conducto auditivo, unida al calor, la que facilita la aparicición de los microorganismos que causan la otitis.
Cuando suben las temperaturas también aumenta de forma notable el riesgo de que aparezcan molestos pitidos en los oídos (acúfenos). El doctor Juan Royo, de la comunidad de salud auditiva Viviendo el Sonido, explica que "es la posible deshidratación que se produce por el calor, por la pérdida de líquidos a través de la sudoración, lo que propicia la tensión arterial baja y posibles cambios en la circulación del oído interno".
Las olas de calor aumentan también de forma exponencial los casos de vértigos y mareos. En este caso, la explicación vuelve a centrarse en cómo las altas temperaturas afectan a nuestra circulación sanguínea. Y es que la dilatación de los vasos sanguíneos del oído interno pueden alterar el sistema vestibular, lo que explica la sensación de inestabilidad o pérdida de equilibrio. También la deshidratación puede favorecer la presencia de episodios de vértigo.
La mejor manera de evitar que una ola de calor nos pueda causar problemas auditivos en forma de otitis, vértigo, acúfenos o taponamiento del oído, es prevenir sus efectos: