Las personas que sufren un ictus y sobreviven suelen presentar diferentes secuelas, también auditivas. Si la falta de riego sanguíneo que causa el ictus afecta al lóbulo temporal, suelen presentarse entonces síntomas de pérdida de audición y pitidos en el oído (acúfenos). Si la parte afectada es el cerebelo y el sistema vestibular, entonces es probable que aparezcan episodios de vértigo.
Las personas que sufren un ictus con afectación al lóbulo temporal pueden desarrollar hipoacusia neurosensorial súbita o sordera súbita. El motivo es que la falta de flujo sanguíneo al oído interno implica déficit de oxígeno, elemento clave para las células, y ,por tanto, condiciona las funciones propias del cerebro, incluido el procesamiento auditivo. Este tipo de hipoacusia puede afectar a uno o los dos oídos, siendo reversible, de forma total o parcial, pasados generalmente 10 o 12 meses.
Junto a la pérdida auditiva causada por un ictus, las personas afectadas también pueden desarrollar aversión o intolerancia a determinados sonidos cotidianos (hiperacusia). Este trastorno también se conoce como sobrecarga auditiva, que implica una mayor sensibilidad auditiva. Por ejemplo, el sonido de la lavadora centrifugando o el de una puerta al abrirse puede convertirse en insoportables para quiénes lo desarrollan.
Otra de las consecuencias de un ictus puede ser también la aparición de pitidos en los oídos, que suelen acompañarse con la citada pérdida auditiva neurosensorial súbita. La causa es la misma: la falta de riego sanguíneo y sus consecuencias para la células ciliadas, imprescindibles para el procesamiento auditivo. Los acúfenos, al igual que la sordera súbita, puede remitir o desaparecer al cabo de unos meses, o bien pueden permanecer y convertirse así en crónicos.
La aparición de vértigo súbito y sensación de pérdida de equilibrio puede ser un síntoma de alerta ante un ictus inminente, por lo que recibir atención sanitaria inmediata es clave. Además, los episodios de vértigo suelen ser una secuela común en personas que han pasado un ictus, sobre todo cuando este afecta al cerebelo o tronco cerebral, que junto con el sistema vestibular son las zonas encargadas de regular el equilibrio personal.
El tratamiento de los trastornos auditivos causados por un ictus dependerán en gran medida del grado de afectación y del propio trastorno:
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