La frecuencia representa el número de vibraciones por segundo de una onda sonora y su unidad de medida es el hercio (HZ): cuanto más alto es este número, más alta es la frecuencia del tono.
En cambio, los decibelios permiten medir el nivel sonoro. Los decibelios no son un valor fijo, como, por ejemplo, los metros, sino que dependen del contexto en que se miden. Por ejemplo, una conversación normal mide 60 dB, un concierto de rock 120 dB, un jet 140 dB.