En época estival aumenta la práctica del buceo, que en ocasiones puede provocar un intenso dolor de oído debido al cambio de presión ejercido sobre nuestro tímpano conforme descendemos. Si no equilibramos esta presión mientras alcanzamos más profundidad el dolor de oído puede derivar incluso en una perforación o rotura de tímpano.
El dolor de oídos que experimentan algunas personas al bucear recibe el nombre de barotrauma ótico. Esta lesión auditiva puede oscilar entre un simple dolor de oído puntual, la congestión del tímpano -con supuración de líquido o incluso sangrado- y la rotura del mismo, lesión grave que puede acompañarse además de vértigo, extremo especialmente peligroso cuando estamos debajo del agua. Aunque el barotrauma haya sido leve y solo reportemos dolor de oídos durante unas horas o días, es importante suspender cualquier nueva inmersión hasta consultar con un especialista para evitar lesiones más graves.
Uno de los síntomas que acompaña a un barotrauma por buceo puede ser, aparte del dolor de oídos, la aparición de molestos pitidos en los oídos (acúfenos). La mayoría de veces, el tinnitus es puntual y suele desaparecer al cabo de horas o días, si bien hay ocasiones en que se consolidan como intermitentes o incluso como permanentes.
Otro posible síntoma asociado al barotrauma por buceo es el vértigo y la sensación de mareo. Suele ocurrir en descensos muy rápidos donde la descompensación de la presión es mayor y acaba provocando esa sensación de aturdimiento y de pérdida de control sobre nuestro cuerpo. El vértigo cuando buceamos, al producirse bajo el agua, puede resultar muy peligroso, por lo que en cuanto notemos indicios de mareo, deberemos suspender la inmersión y buscar además ayuda en nuestros compañeros o compañeras.
Si la diferencia de presión es notable, notamos un dolor de oídos cada vez más intenso y no suspendemos la inmersión, el buceo puede acabar provocando la rotura del timpano. El motivo es que el aumento constante de la presión tensiona de forma proporcional este órgano auditivo, pudiendo causar un edema, sangrado de oído y, finalmente, rotura del mismo. Por este motivo es clave dejar de bucear de forma inmediata cuando notamos un dolor de oído que no solo no desaparece sino que va a más conforme descendemos. Una vez en la superficie, deberíamos seguir esos sencillos consejos:
Si estamos buceando y nos duelen los oídos de forma permanente y ademas el dolor aumenta conforme descendemos, debemos suspender la inmersión de forma inmediata. Una vez en la superfície, deberíamos seguir esos sencillos consejos:
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