El
otorrino es el primer especialista al que se recurre cuando aparecen síntomas relacionados con el oído, la nariz o la garganta. Gracias a su
formación médica, está capacitado para realizar un
diagnóstico integral de afecciones que van desde infecciones comunes hasta enfermedades más complejas. En el ámbito auditivo, puede detectar causas médicas de
pérdida auditiva, como inflamaciones del oído medio,
otosclerosis,
colesteatomas o alteraciones del nervio auditivo.
Sus competencias incluyen la
prescripción de tratamientos médicos (como antibióticos, antiinflamatorios o antivirales) y la
ejecución de procedimientos quirúrgicos que pueden variar desde la colocación de drenajes transtimpánicos hasta cirugías de oído medio o
implantes cocleares. También interviene en el tratamiento de trastornos del equilibrio y del
vértigo, frecuentemente asociados al
sistema vestibular.
Además, el otorrino actúa como
coordinador del tratamiento multidisciplinar en muchos casos, derivando al audiólogo o a otros profesionales cuando el abordaje debe completarse con rehabilitación auditiva, tratamiento logopédico o
seguimiento psicológico. Esta colaboración garantiza una atención médica y funcional completa del paciente con
problemas otorrinolaringológicos.